Día 1 — El Atlántico en una copa en Mar de Frades
La aventura comienza en Mar de Frades, donde la experiencia Innovación y Paisajes abre la puerta a la esencia más vanguardista de la bodega: investigación, creatividad y el desafío permanente de llevar el albariño a su máxima expresión.Los visitantes degustan elaboraciones inéditas —vinos aún no presentados al mercado— en una cata exclusiva que revela el futuro de la enología atlántica. La experiencia culmina con la colección Paisajes Atlánticos, vinos de parcela que capturan la sal, la brisa y la mineralidad del mar.
Día 2 — Tradición que inspira: Pazo San Mauro y Terras Gauda
La mañana comienza en el Pazo San Mauro, un enclave histórico rodeado de viñedos que abrazan el río Miño. Tras un paseo entre variedades autóctonas los viajeros descubren el proceso de elaboración, antes de culminar en una cata con sus vinos más emblemáticos: Pazo de San Mauro y el exclusivo Sanamaro Sobre Lías.Por la tarde, el itinerario continúa hacia Terras Gauda, en la subzona de O Rosal. Entre viñedos que miran al mar, los visitantes descubren la vinificación de tres de sus joyas: Abadía de San Campio, Terras Gauda y La Mar, maridadas con quesos gallegos. El día termina en el Parador de Baiona, una fortaleza histórica frente al océano que se abre paso sobre la península de Monterreal. Sus jardines frente al mar, las murallas que rodean el recinto y las vistas infinitas del Atlántico convierten la llegada en un momento de calma.
Día 3 — Moda, vinos y memoria: Roberto Verino, Gargalo y los lagares rupestres
La tercera jornada revela una faceta diferente del territorio: la creatividad gallega en la moda. En El Cubo, la sede de Roberto Verino, los visitantes recorren más de cuarenta años de trayectoria a través de una experiencia sensorial que muestra procesos, inspiración y legado. “No buscamos vestir el cuerpo, sino el alma”, afirma el diseñador. Y el recorrido lo confirma. Después, el valle de Monterrei abre sus puertas en Bodegas Gargalo, donde el Godello alcanza su máxima expresión. Un paseo por los viñedos, una cata guiada y un almuerzo con vistas al castillo completan la inmersión en este enclave único. La tarde es un salto al pasado: “Historia entre lagares”, una experiencia que se puede disfrutar gracias al Parador de Verín, lleva a los viajeros a la mayor concentración de lagares rupestres de Galicia, espacios excavados en la roca que revelan el origen medieval de la viticultura. Un vino Triay cierra la visita, conectando historia y presente en un entorno singular.
Día 4 — La Ribeira Sacra desde dentro: Vía Romana
La naturaleza toma protagonismo en Ribeira Sacra. La jornada transcurre entre viñedos en altura, laderas bañadas por luz y vinos que nacen en condiciones heroicas. En Vía Romana, los visitantes recorren la bodega, degustan una selección de vinos y, como broche final, disfrutan de un picnic campestre con vistas al valle. Una experiencia pausada y sensorial, perfecta para saborear Galicia sin prisa.
Día 5 — Tradición y modernidad: de Nordés a Estrella Galicia
El viaje culmina con dos iconos que representan la Galicia contemporánea. En Casa Nordés, la visita recorre la Casa del Fundador, la Pérgola y el invernadero antes de llegar a la sala de macerados, donde cobra vida la receta de la ginebra más reconocida de Galicia. Juegos sensoriales, aromas botánicos y una cata maridaje convierten la experiencia en un homenaje al origen. Después, A Coruña recibe al grupo en MEGA, Mundo Estrella Galicia. Una visita privada permite descubrir la historia cervecera, aprender el arte del tiraje perfecto y probar una caña recién servida. La experiencia culmina con un maridaje de cinco cervezas y cinco quesos gallegos.
Más que un viaje, una forma de sentir
Este recorrido no es solo una propuesta enológica o gastronómica. Es un encuentro con la Galicia real: con sus marcas, sus creadores, la fuerza de su paisaje y la innovación que nace desde la raíz.